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Agradecimiento y despedida al Dr. Antonio José Lizarazo Ocampo

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO Y DESPEDIDA AL DOCTOR ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO, CENSOR NACIONAL

En nombre de las autoridades administrativas y académicas de la Universidad, en general,  a todos Uds. que han tenido a bien aceptar la invitación que se les hizo, les doy las gracias por acompañarnos en este acto social programado por la Corporación, para congratularnos y rendir un merecido homenaje al doctor ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO, con motivo de su reciente elección como magistrado de la Corte Constitucional, cargo del cual tomará posesión en los próximos días del entrante mes de febrero. El doctor Lizarazo Ocampo es el cuarto egresado de nuestra Universidad en llegar a la Corte Constitucional creada en 1991 y se une al gran número de abogados de nuestra Alma Mater que han hecho parte de las Altas Cortes de Justicia de nuestra Nación.

Y en primer término, corresponde a quien les habla expresar que, sin faltar a la verdad, sin pecar de vanidoso, me llena de regocijo, de orgullo y satisfacción, destacar que uno más de los discípulos que tuve a lo largo de mi  carrera de profesor de esta y otras tantas Universidades del país, seguramente el más cercano a mis afectos por ello, por haber sido su Presidente Honorarios de Tesis de grado, por razón de sus capacidades intelectuales que siempre le he reconocido, del paisanaje, de haberlo tenido en Bogotá como mi colaborador en mis oficinas profesionales al inicio de su carrera de abogado, posteriormente por haber sido mi magistrado auxiliar en la Sección Quinta del Consejo de Estado y por haber sido testigo, a partir de entonces,  del desempeño honesto, digno, decoroso, responsable, sin tacha alguna de toda una serie de dignidades como las de concejal de su ciudad natal , Diputado a la Asamblea del Departamento,  Gobernador del Norte de Santander en 1990, la de Ministro Plenipotenciario de Colombia ante el gobierno de Venezuela, Viceministro de Educación Nacional, en los años subsiguientes,   todos ellos en virtud de su postulación o designación por el doctor Luis  Carlos Galán o el Presidente César Gaviria, sus amigos que así lo enaltecieron,  magistrado del Consejo Nacional Electoral, directivo universitario y Asesor de la Comisión del Gobierno Nacional en las conversaciones de la Habana que culminó recientemente sus labores con los Acuerdos de Paz y toda una vida de dedicación a las disciplinas jurídicas y al servicio de la comunidad como funcionario público, como litigante y profesor universitario durante cerca de cuarenta años, merecidamente haya alcanzado la magistratura de nuestro más alto e importante tribunal de justicia.

Seguramente en ella seguirá creciendo como persona, como jurisconsulto y sirviendo al país como siempre lo ha hecho, pues no sólo le es reconocida su inteligencia y capacidad de trabajo, sino igualmente su deseo de que las cosas mejoren para bien de todos; que la justicia esté en manos de los mejores por sus conocimientos, honestidad y deseos de acertar; que la justicia esté al alcance de los miembros de la comunidad en general; que la justicia sea pronta y eficaz; en fin, que la justicia colombiana, tan venida a menos en los últimos tiempos, vuelva a ser la justicia de la cual en alguna época tuvimos el mejor concepto.

La Universidad Libre, hoy acreditada como institución universitaria de alta calidad, por razón de las incompatibilidades constitucionales y legales, no contará al doctor Antonio José Lizarazo O. dentro de sus cuadros directivos, dentro de los 8 años siguientes de su período constitucional como magistrado, aun cuando es claro que indubitablemente contará con sus consejos en la Sala General de la Corporación, como miembro destacado de ella. Pero es seguro que lo volveremos a tener dentro de aquellos posteriormente como Presidente o Rector Nacional por todo lo que representa desde que fue estudiante de nuestra escuela de leyes; por lo que hizo en nuestro favor hace ya más de veinte años, cuando le prestó el más invaluable de sus servicios a la Universidad a raíz de haber sido intervenida por el Gobierno Nacional: preservar su existencia y autonomía. Y, desde luego por lo que ha realizado en nuestro máximo órgano de control –la Censoria Nacional-- en estos últimos seis o siete años.

Éxitos, doctor Antonio, en su nueva e importante gestión. Y recuerde que acá quedamos sus verdaderos amigos de siempre; que nosotros y la Universidad estaremos pendientes de sus logros y atentos a sus reconocidos consejos, en orden a contar con una mejor institución de educación superior.
 
Dr. Antonio, finalmente, favor transmitirle a Roxi, su apreciada esposa, nuestras más sentidas condolencias por el reciente fallecimiento de su señora madre, acontecimiento que nos privó de su compañía en este acto, que también la alcanzaba a ella.           

MIGUEL H. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ
Presidente Seccional de Pereira

Nota del periódico El Diario

Entrevista periódico El Diario

Doctor Antonio José Lizarazo Ocampo

Antonio José Lizarazo, un magistrado con independencia

El cucuteño Antonio José Lizarazo Ocampo, abogado de la Universidad Libre, fue elegido hace poco Magistrado de la Corte Constitucional en reemplazo de Gabriel Eduardo Mendoza.

Lizarazo, quien se posesionará el 1o. de febrero, es especialista y magíster en Derecho Administrativo, con más de 15 años de experiencia en el ejercicio de la profesión como litigante ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo, asesor y consultor en materias propias del derecho administrativo y electoral.

¿Por qué eligió el derecho?
Porque permite tener una actividad muy ligada a la justicia, con los intereses de la comunidad y eso me apasionaba, me atraía y fue una de las razones por las que escogí esta profesión. La versatilidad que tiene, es muy universal, tiene que ver con muchas cosas y además tenía mucha cercanía en la Universidad Libre, con muchas personas que han desempeñado labores en el servicio público, el Congreso, en las altas cortes, en el poder ejecutivo, y eso para uno como estudiante era una inspiración, un modelo a seguir.

¿Qué significa para usted el reconocimiento que le hace la Universidad Libre?
Con la Universidad Libre he tenido todos los vínculos. Primero como estudiante, después como profesor, funcionario de la universidad y en los últimos años miembro de la Sala General y como Censor. Esta es una responsabilidad muy grande porque es un cargo que tiene la responsabilidad de velar porque en la universidad se respeten los valores y los principios, no solamente las reglas y eso me ha permitido tener con la universidad una relación muy estrecha, sobre todo desde el punto de vista de los principios fundacionales para hacerlos valer y respetar. Obviamente, la universidad en la que uno se forma y ha trabajado, se conserva un vínculo muy estrecho y por eso agradezco el reconocimiento y honor que me hacen.
 
¿Qué es lo que más destaca de su experiencia profesional?
Son muchas cosas porque he tenido experiencias en diversos ámbitos y niveles y en cada etapa uno tiene experiencias muy significativas. Yo he sido funcionario público del nivel municipal, departamental, participé en la política con Luis Carlos Galán en los primeros años de mi vida profesional. Luego me dediqué a la justicia, he sido conjuez durante muchos años del Consejo de Estado, he trabajado en la academia, en investigación. Digamos que no hay una sola cosa que uno pueda destacar.

¿Cómo está Colombia en materia del Derecho y la academia?
La Constitución de 1991 implicó un cambio sustancial en la concepción del derecho y la aplicación del mismo. Y eso debería haber tenido como consecuencia el cambio en la enseñanza del derecho. Aunque muchas escuelas de derecho han hecho esfuerzos importantes en modificar la enseñanza del derecho pero creo que hace falta mucho por hacer, por lo menos podría decirlo yo, en la Universidad Libre. La Libre tiene que hacer mayores esfuerzos por cambiar el modelo de enseñanza, Colombia necesita otro tipo de abogados, tiene que preparar mejor a sus juristas y tenemos que hacer mejores esfuerzos por dar también los jueces que necesitamos. La universidad allí tiene un reto muy importante.
 
¿Cuáles son sus retos como Magistrado de la Corte Constitucional?
Un Magistrado no tiene agenda, está para atender los asuntos que lleguen, no puede tener nada predeterminado, fuera del compromiso obvio de ejercer con imparcialidad, con independencia y con transparencia las funciones del cargo. Un Magistrado no tiene una agenda predeterminada, será un reto diario.

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